Asertividad, autoestima
Son dos conceptos distintos aunque hablamos de ellos como, “me falta autoestima”, o “me falta asertividad”. Por la carencia de ellos, o más bien por el desconocimiento de estos mecanismos, podemos abordar su definición y acercarnos a su comprensión. Sin autoestima no es posible la asertividad, la confianza en manifestar y decidir nuestro criterio y decisión. Sino me quiero, no defiendo mi opinión. La falta de asertividad ósea, de defender lo mio, conlleva que no crea en el valor, estima, de lo mio. La autoestima es un proceso largo de defensa de mi diversidad, de mi unicidad, de mi auto, propio valor, como sujeto de valor por si mismo. Independientemente de los demás, y por lo tanto necesariamente obligado a la defensa de mi ser. Con la asertividad, realizo la afirmación de mi ser como independiente y autónomo. La asertividad así, deviene como un fluir natural, como algo obvio, no obligado, sino natural y espontáneo. Mi criterio, mi regulación, mis deseos son naturales y como tales merecedores de valor, auto estimados, y defendidos con la asertividad. Ya no me falta, porque siempre ha estado ahí, pero quizás se me había olvidado en mi camino de crecimiento. Debemos explorar cuando se perdió, o porque nunca nos amaron, o nos dieron valor. Deberemos construirnos nosotros entonces.
|