Tristeza aflicción
La tristeza es una emoción que aparece por el distanciamiento. Distanciamiento por separación o pérdida del vínculo. Sentimiento de no ser, de no pertenecer, de ser dejado de lado, de ser incapaces de comunicar nuestros sentimientos, sentirnos olvidados, y lamentar la muerte o perdida de un ser querido, esperanzas rotas, desengaños, fracaso en proyectos importantes, y también perder la autoestima. La tristeza puede producir lágrimas, pero no es el mismo que el llanto por la aflicción.
La aflicción es producida por otras emociones, como el miedo, la rabia o vergüenza. El llanto es una llamada general de sufrimiento y de búsqueda de ayuda. Esta señal puede motivar a un mismo y a los otros a ayudar, en lo que causa la aflicción. A través del consuelo, del chupete, del contacto físico intentamos reducir la aflicción del otro. La tristeza debe distinguirse de la pena, la depresión o el dolor de sentirse herido. Sentirse herido, esta asociado al rechazo, ignorado, no reconocido y la idea es enfadarse y apartarse. El dolor es el sentimiento de un mismo cuando se esta siendo dañado, herido, destrozado. La tristeza solamente aparece cuando la perdida la vivimos como irrevocable, o irreparable, este es el núcleo principal de la tristeza. Los dos intentos posibles para encontrar una solución son, o bien acercarse a los otros en busca de consuelo, o reprocharse a un mismo para poderse recuperar de la perdida. La característica única de la tristeza es la pesadez, las personas se sienten sobrecargadas, mantenerse de pie los cuesta, se mueven torpemente, incluso colapsan el llanto, para una retirada pasiva momentánea abandonando la necesidad de lo perdido. La solución es enfrentarse al dolor. Estas lágrimas son curadores, en el agotamiento de las lágrimas, traen alivio. Así la tristeza permite aceptar la perdida, sanar y dirigirse hacia un renovado interés en la vida. La aceptación de la pérdida también hace capaz a la persona para percibir lo que se ha perdido, con más claridad, pues las percepciones ya nos están contaminadas por la intensidad de lo que añorábamos.
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